COMUNICADO DEL CIRCULO DE EMPRESARIOS DE
GRAN CANARIA
Asamblea General Junio 2005
A propósito del lamentable bloqueo del proyecto de la Gran Marina
de Las Palmas de Gran Canaria, pensamos que el primer síntoma de la decadencia
de una sociedad es la separación entre la clase política y la sociedad civil, y
eso está empezando a ocurrir en muchos
aspectos en Canarias donde la crispación y el descontento se generalizan cada
vez más.
Se
echa de menos, y más en estos momentos cruciales para nuestro desarrollo, la
unión para el objetivo común y no la descalificación.
Las personas con
participación relevante en nuestro archipiélago, sobre todo en esta isla de
Gran Canaria, deben ser conscientes del bloqueo permanente a que se ven
sometidas en sus distintas iniciativas. Es ya práctica casi común adquirir
compromisos que no se cumplen en los más diversos ámbitos de nuestra sociedad,
provocando la frustración no solamente de nosotros como empresarios, sino lo
que es peor, de una considerable parte de nuestros ciudadanos.
La
confusión reina en una región donde no hay estrategias y no se cumplen los
objetivos que se persiguen, cuando deberíamos ser un ejemplo por nuestra
trayectoria y nivel de ingresos.
El
Círculo de Empresarios de Gran Canaria ya se ha pronunciado en reiteradas
ocasiones para denunciar el intervencionismo y afán centralizador de los
poderes públicos canarios con la incertidumbre que ello provoca en todos los
campos de la actividad económica.
Hoy
se vuelve a hablar de equilibrio sin que se llegue a aplicar todavía, después
de muchos años, la Ley de Sedes y el reparto equitativo de los centros de poder
regionales. Ahí se está contraviniendo la Ley y no conocemos ninguna denuncia
en el Parlamento para que se cumpla. Todo es fuego de artificio y barrer para
casa. Ejemplo de esto es el nuevo modelo de Autoridad Única Portuaria que se ha
cocinado en el Gobierno de Canarias para sus puertos y a la espera de unas
próximas transferencias de los del Estado. Pero se negocia no solamente
Autoridades Portuarias sino también aeroportuarias cara a una centralización
regional más que no vamos a permitir. Nuestro Puerto de la Luz y de las Palmas
debe ser lo suficientemente autónomo para seguir siendo un puerto moderno y
competitivo. La participación privada y de los usuarios del puerto, y por tanto
de los consumidores que son los que pagan las tarifas y las tasas, la quieren
hacer desaparecer con el nuevo órgano creado. Está claro que con nuestros
ingresos quieren pagar déficits de otros, aparte del control de tráficos, etc.
A
esto añadir las indecisiones sobre nuestras fuentes de energía, como es el caso
del gas. La falta de puesta en marcha de un Palacio de Congresos como el de
Maspalomas en condiciones de competitividad, por no mencionar las
incertidumbres que han motivado las directrices del territorio o las que se
ciernen sobre el desarrollo y proyecto de la segunda pista del aeropuerto de
Gran Canaria. A ello podríamos sumar por supuesto las continuas e intencionadas
parálisis que sufren todos los proyectos de carreteras que interesan a esta
Isla. La nula participación de los agentes económicos y sociales en la ponencia
del nuevo Estatuto de Canarias o las dudas sobre nuestro REF y nuestra
situación en Europa. Toda una larga lista de temas que hacen que el Circulo de
Empresarios de Gran Canaria se manifieste con la preocupación de pensar que
esta manera de hacer política no va a ningún lado.
Nuestra
sociedad tiene que salir de su pasividad y reprobar públicamente estos
comportamientos. Es el camino para convertirnos en una Canarias más libre y
participativa, en una sociedad civil que sea capaz de crear opinión y que se
cuente con ella. Las personas válidas deben pronunciarse, deben salir de su
pasividad y recuperar las iniciativas de toda índole que no se han llevado a
cabo ni se van a llevar por la desidia y el enfrentamiento partidista que hace
perder el horizonte del interés general.
Gran
Canaria, junio de 2005