SOBRE
LA MORATORIA TURÍSTICA
MANIFIESTO DEL CIRCULO DE EMPRESARIOS DE GRAN CANARIA
El
Circulo de Empresarios de Gran Canaria, ante el gran riesgo que para la
economía de las Islas representan la decisión adoptada por el Gobierno
de Canarias sobre la moratoria turística
y el anunciado proyecto de Ley de Desarrollo Sostenible, quiere expresar
su postura en los siguientes términos:
1.-
El turismo de sol y playa, que tan negativamente es valorado en
la campaña oficial y “oficiosa’ del Gobierno de Canarias, ha sido y
es el motor de nuestra economía, principal base de la riqueza y
bienestar que hoy disfruta el Archipiélago Canario.
2.-
Es una grave irresponsabilidad crear estados de opinión que
puedan originar actitudes negativas hacia nuestros visitantes turísticos
“de sol y playa”.
3.- Es injusto
acusar a las construcciones turísticas de los aspectos negativos de la
situación actual, olvidando el grave deterioro del paisaje que producen
principalmente las cuantiosas construcciones ilegales y la falta de
control de las mismas por parte de la Administración (véase el entorno
de muchas construcciones turísticas de calidad).
4.- La moratoria
tiene efectos perversos que, lejos de resolver los problemas, los
agrava, pues a corto plazo precipita las construcciones, y a medio plazo
no logrará la reconversión de las plazas obsoletas, al limitarles la
competencia y garantizarles con ello cierta rentabilidad.
5.-
La moratoria perjudica de forma particular a los intereses de la
isla de Gran Canaria, ya que la paraliza por segunda vez (la primera
como consecuencia del Plan Insular de Ordenación Territorial).
6.-
Canarias como destino turístico de primer orden, requiere, para
que éste continúe siendo atractivo y competitivo, una inversión
permanente que actualice y mejore nuestra oferta, adaptándola al máximo
a las nuevas tendencias del sector.
7.-
Rechazamos que la solución pase por modificar las reglas del
juego de una economía libre de mercado, a través de una intervención
pública primero y de una planificación política de las inversiones
después.
8.- Desconfiamos de
la experiencia y del conocimiento de la Administración Pública, tan
sometida a los avatares políticos, para planificar el futuro turístico.
9.- Mejorar nuestra
competitividad significa ampliar cada vez más la rentabilidad de
nuestro destino turístico a base de una mejora de la calidad, tanto de
nuestra oferta actual como de la futura que, sin duda, serán
diversificadas, sin una innecesaria tutela política.
10.- Valoramos como
positiva la aspiración a reflexionar y pactar sobre el mejor
uso posible del territorio canario y en consecuencia proponemos:
a)
No crear más legislación y con ello más burocracia, y que se
cumplan las leyes, disposiciones y planes ya aprobados sobre Ordenación
del Turismo, del Territorio y de los Espacios Naturales de Canarias.
b) Que el Gobierno autónomo
renuncie a la tentación de obtener mas poder realizando en Canarias políticas
económicas fracasadas, como es la de planificación pública de las
inversiones productivas (en esta ocasión las turísticas).
e) Que el equilibrio presupuestario
de las instituciones y organismos públicos se logre a través de una
buena gestión y no del incremento continuado de la fiscalidad.
d) El desarrollo sostenible debe ser
una filosofía no sólo aplicable al sector turístico, que es sin duda el
más importante, sino también al resto de los sectores.
e) Que el futuro debe pasar por un
gran pacto de calidad tanto en las construcciones turísticas y
residenciales como en el entorno donde éstas se construyan, así como en
las obras públicas: carreteras integradas en el paisaje, regeneración de
barrios marginados, rehabilitación de los cascos históricos y de forma
muy especial, las viviendas sociales, cuyo desarrollo, en cantidad y
calidad, es imprescindible si se quiere detener las construcciones
ilegales.
El Círculo de Empresarios de Gran Canaria no duda de la buena fe
de quienes han iniciado este proceso de intervención y planificación política
del sector turístico, pero sí lo rechaza, por ser una estrategia poco
adecuada a la madurez y al desarrollo de la sociedad canaria.
Las
Palmas de Gran Canaria, 3 de abril de 2001.
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