Ante el inicio de la nueva legislatura autonómica, insular y municipal,
el Círculo de Empresarios de Gran Canaria desea hacer una reflexión pública
sobre sus expectativas en torno al futuro inmediato de Canarias.
Este Círculo de Empresarios es como se sabe, un grupo de opinión
empresarial, cuyo objetivo radica en ayudar a la optimización del progreso
económico y social de Canarias en el marco de la Libre Empresa y de la
Economía de Mercado. El Círculo esta compuesto actualmente por los
siguientes miembros:
Francisco Acosta Ramirez
Sergio Alonso Reyes
Domingo Bello Cabrera
Alberto Cabrés de León
Fernando del Castillo Benitez de Lugo
Vicente Díaz Lavín
Angel Ferrera Martínez
Domingo Guerra González
Eustasio López González
Lizardo Martell Cárdenes
Mario Romero Mur
Juan-Agustín Sánchez Bolaños
Juan-Miguel Sanjuán Jover
Lothar Siemens Hernández
Antonio Vega Pereira
Como Círculo de Empresarios confiamos en que esta nueva etapa
política que ahora comienza contribuya decididamente al bienestar y al
progreso de Canarias en general. Entendemos que tenemos ante nosotros
un reto fundamental, cual es el de transitar hacia un nuevo siglo que se abre
para Canarias en la perspectiva de una economía cada vez más globalizada.
De todos nosotros depende que podamos superar definitivamente
nuestras dificultades y, en consecuencia, hacemos un llamamiento a los
recién elegidos para que asuman el imprescindible esfuerzo coordinado que
nos lleve a vencer los inconvenientes de nuestra propia condición de
perféricos.
Como Círculo ofrecemos nuestra más sincera colaboración con todas
las Administraciones, exponiéndoles a continuación nuestro parecer sobre
las grandes orientaciones que, desde la empresa, se demandan en estos
momentos. Las siguientes reflexiones, por tanto, no son más que el reflejo
de lo que entendemos deben ser las grandes líneas de trabajo que pueden
inspirar una acción de globierno en los próximos años.
1º El Escenario de la legislatura a medio plazo
No hay certidumbre estadística respecto al alcance y duración de la
actual fase de expansión económica iniciada por la economía canaria en 1993
y mantenida durante 1994, en forma incluso superior a la prevista. La
experiencia nos demuestra, como es de esperar en un mundo cada vez más
interdependiente y para una economía de por sí pequeña y abierta como la
canaria, que la evolución económica de nuestra región se ajusta, cada vez
más y en mayor medida, al ciclo económico internacional.
Nadie duda que el impulso experimentado por la economía canaria en
estos dos últimos años se ha debido, fundamentalmente, a una favorable
coyuntura turística marcada, en gran medida, por tres factores: la
devaluación de la peseta, la caída de mercados competidores y el mayor
crecimiento económico vivido por los países europeos, que son en su
conjunto los grandes emisores de turismo hacia Canarias.
La mayoría de los analistas internacionales, con las lógicas reservas,
coinciden en que se prolongará en el medio plazo la actual fase de
crecimiento de la economía mundial y europea en particular, dando así una
oportunidad a Canarias de continuar en la actual senda de expansión
económica. Las nuevas Administraciones surgidas de las recientes elecciones
locales y autonómicas deberían aprovechar esta circunstancia para apuntalar
la recuperación y hacerla, en consecuencia, más durable, centrando la
política económica en las grandes reformas estructurales pendientes, es
decir, poniendo en marcha acciones que permitan corregir las inflación y los
excesos financieros, eliminar los déficit presupuestarios y mejora en
conjunto la eficiencia de nuestros mercados. Esto propiciaría la creación de
un entorno favorable para el crecimiento, la inversión y el empleo.
Nuestros Ayuntamientos, Cabildos y el Gobierno Autónomo, por tanto,
tienen un importante papel que desempeñar en este contexto y en el
espacio de una economía como la canaria, especialmente capacitada para el
turismo, motor de crecimiento y factor de progreso cultural y social.
El turismo sector predominante de la economía canaria representa
nuestra más segura apuesta de futuro, teniendo, en consecuencia, que
diseñarse las política económicas que nos permitan explotar al máximo los
recursos y habilidades de que disponemos para competir con éxito en el
marco de una economía global. Desde la perspectiva del turismo estimamos
perentoria, en consecuencia, la necesidad de abordar con profundidad el
análisis de todos los factores que inciden por el momento en la evolución de
los precios en Canarias y que amenazan seriamente con dañar la
competitividad del conjunto de nuestra economía.
2º Lo que se espera de la nueva etapa política.
Los ejes fundamentales de la nueva acción de gobierno deberían
ordenarse en torno a dos principios fundamentales: mayor rigor en la
política presupuestaria y fomento de la competencia en el conjunto de las
actividades económicas.
A) Una política presupuestaria rigurosa.
La contención del gasto público y la mejora de su calidad es condición
fundamental para facilitar la formación de un entorno favorable a la
empresa. La reducción del déficit no debería, sin embargo, afectar a los
procesos de inversión pública en infraestructuras físicas (transportes,
comunicaciones, etc.) y humanas (educación, sanidad y medio ambiente,
fundamentalmente). El rigor en la política presupuestaria supone, por
consiguiente, esfuerzos en el control del gasto corriente; algo que se podría
plasmar, al menos en un año, estableciendo presupuestos con crecimiento
cero.
Esperamos, por tanto, que los próximos Presupuestos sean
herramientas eficaces al servicio del desarrollo económico y social de
nuestra Comunidad. Un mayor bienestar y una mejor calidad de vida exige
unos presupuestos rigurosos, diseñados con una visión amplia e
interrelacionada de la política social. El desarrollo del bienestar social y de la
calidad de vida no debe ser observando aisladamente cada uno de sus
componentes, sino más bien contemplado un equilibrio de acciones
encaminadas a erradicar el conjunto de factores que los impiden
(drogodepencia, marginación social, minusvalías, pobreza, desatención al
menor, etc).
B) El fomento de la competencia.
Cabe introducir medidas de presión liberalizadoras ens ectores
fuertemente intervenidos, como el del transporte, o en unos mercados tan
importantes como el del suelo, favoreciendo la construcción y el
abaratamiento de la vivienda. Junto a ello, cabría también plantear medidas
que reduzcan la complejidad administrativa y otras que faciliten la
desregulación de actividades económicas protegidas. A todo ello cabe añadir
la supresión de ayudas públicas a sectores no competitivos, sustituyendo las
subvenciones a fondo perdido por incentivos fiscales directos. Por otra
parte, la licitación pública debería aumentar su transparencia, para facilitar
en mayor medida el acceso de las PYMES a los procesos de contratación de
obras y servicios.
3º El marco institucional de la legislatura.
A) La reforma del Estatuto de Autonomía.
El desarrollo económico propuesto no se podría alcanzar si no
logramos un marco institucional adecuado. Aumentar la credibilidad de
nuestras Instituciones políticas y procurar un clima de estabilidad, que
permita a los gobiernos aplicarse con rigor a las tareas pendientes, son
condiciones necesarias para conducir con éxito la política económica en el
próximo cuatrienio. La reforma del Estatuto de Autonomía, pendiente de
aprobación en estos momentos, debería consolidar tales elementos con el
fin de mejorar la confianza de los ciudadanos, y de los inversores en
particular.
B) Las relaciones con la Comunidad Europea.
Nuestro marco institucional está vinculado al juego de las relaciones de
Canarias con la Unión Europea. La revisión del POSEICAN y del Tratado de
Maastrich, por consiguiente, son cuestiones que afectan especialmente al
estatus de Canarias en la Unión Europea.
La revisión del POSEICAN deberá producirse a través de la definición de
un estatus distinto al del resto de las llamadas regiones ultraperiféricas,
contemplado a Canarias como lo que es: una región fragmentada, con una
densidad demográfica muy alta, condicionada por su situación geográfica y
con una tradición del libre comercio que precisa de soluciones especiales y
adecuadas a sus circunstancias.
Las características dinámicas de nuestras Islas requieren que, en el
futuro, los problemas latentes en materia de pesca, de agricultura, política
industrial, etc, merzcan un tratamiento singular, dadas las radicales
diferenciaciones de Canarias con respecto al Continente Europeo y al
supresión de la libertad comercial.
C) El desarrollo del REF.
La nueva legislatura deberá culminar la reforma iniciada en la anterior
etapa del régimen económico y fiscal de Canarias. Resolver los problemas e
incompatibilidades del nuevo REF con el Derecho comunitario exigirá
previsiblemente, determinadas adaptaciones de esa norma, dando así la
oportunidad de introducir aquellas modificaciones no admitidas en su
momento y necesarias, sin duda, para la proyección de Canarias como zona
especial en la Comunidad. De esta manera, sería necesario contar con un REF
muy mejorado que, entre otras cosas, contribuya a impulsar los procesos
inversión en activos inmateriales y a favorecer la internacionalización de la
empresa canaria.
El desarrollo reglamentario del nuevo REF deberá limitar las
limitaciones impuestas en la nueva Ley vigente, ahora cuestionada por la
Unión Europea, y facilitar los procesos de inversión para lograr plenamente
nuestro desarrollo económico y social. La actual norma REF no colma las
aspiraciones de Canarias, y ello obliga a permanecer en una situación de
constante reivindicación.
D) Un mayor saneamiento de las cuentas públicas y una más
adecuada
financiación autonómica y local.
En el marco de toda esa negociación habrá de incluirse la relativa a la
nueva financiación autonómica a diseñar en torno a los principios de
corresponsabilida y suficiencia. Conforme a ello, y para cubir las necesidades
de nuestras administraciones públicas, se ha recurrido hasta ahora a
incementar la presión fiscal en nuestra Comunidad Autónoma. El
crecimiento de los ingresos a lo largo de los últimos años ha estado muy por
encima del crecimiento nominal del PIB, centrándose fundamentalmente en
la imposición indirecta a través de figuras tales como el IGIC; el APIC, el
Impuesto Especial sobre Carburantes, el Impuesto de Matriculación, el de
Trasmisiones Patrimoniales, etc. La reforma fiscal ha incidido de manera
importante en las empresas, que han soportado considerablemente la
presión de la misma, sometiéndose además al aumento de formalidades
administrativas con evidentes complicaciones añadidas en sus costos y en su
labor de gestión.
Es evidenente, por tanto, que en los próximos años los procedimientos
y los ingresos fiscales deberán atemperarse para evitar los procesos
inflacionistas latentes en nuestra Comunidad. Al Estado corresponde dar
respuesta a las necesidades de nuestras Administraciones Públicas,
garantizando, en el caso por ejemplo del descreste del APIC, la participación
de nuestros Ayuntamientos en sus ingresos, equiparándolos con el resto del
los municipios nacionales y en el marco de una nueva financiación local.
Ese esfuerzo solidario del Estado debe verse reflejado en la política de
gastos de nuestra administración, evitando el déficit y el crecimiento de los
niveles de endeudamiento, que sólo contribuyen a detraer recursos de la
inversión privada y a frenar, en consecuencia, las expectativas de inversión y
creación de empleo.
E) Una definitiva reforma administrativa.
En el contexto de una economía global, no sólo es fundamental el
ajuste de las empresas y la mejora de su competividad, sino, con igual
importancia, que nuestras Administraciones aprendan a competir en
eficacia. Precisamos, pues, de una gestión pública sobria y eficaz, como
mejor calidad y en constante superación.
El control del gasto público en el conjunto de nuestras
Administraciones exige esfuerzos y racionalidad, evitando duplicidad de
tareas y descoordinación. Desde esta perspectiva este Círculo de
Empresarios considera como tareas prioritarias las siguientes:
* Simplificación del mapa administrativo de nuestra Comunidad
Autónoma con reducción racional del número de Consejerías y
Viceconsejerías de Gobierno, Direcciones Generales, Organismos
Autónomos y Empresas Públicas. Debería fijarse de una vez la
residencia definitiva de las Consejerías y evitar su duplicación.
* Cierre del proceso de transferencias a los Cabildos, con redefinición
de su papel como órganos de Administración insular y de gobierno,
en cada isla, de la Comunidad Autónoma.
* Simplificación del mapa municipal, con concentración e
insularización de servicios comunes.
4º La colaboración de los agentes económicos y sociales.
Para todos estos fines sería necesario contar con la máxima
colaboración de los agentes económicos y sociales de la Región, por lo que
desde aquí hacemos un llamamiento a las fuerzas sociales y al conjunto del
empresariado para que asuman con entusiasmo los retos que se nos
imponen en una economía cada vez más liberalizada y, en consecuencia, más
competitiva. En ese sentido,se hace necesario la modernización del marco
legal que regula las relaciones laborales, para fomentar decididamente el
progreso económico y social.
5º Llamada a la unidad regional.
Nuestro Archipiélago viene sufriendo cada vez más el deterioro del
insularismo mal entendido. Las islas menores no han sido asistidas como las
mayores, y éstas pugnan entre sí por alcanzar un predominio que ha pasado
de la sana competencia al continuo enfrentamiento. Cada isla tiene su propia
idiosincrancia, pero todas en su conjunto se funden en la esencia común de
la "canariedad".
La "canariedad" no puede ser disgregadora, ni debe entorpecer el
progreso que ha de proporcionar un aprovechamiento justo y solidario de
los recursos de que se dispone, administrados en gran parte, y por primer
vez, por nosotros mismos. Debemos ser capaces de priorizar las necesidades
esenciales para que la separación geográfica sólo sea el signo de nuestra rica
variedad. La unidad regional está reñida con los oportunismos de ocasión
que nos distancian. La objetividad y la ponderación bien entendidas deben
ser soluciones equitativas para todos, y, desde tales logros, será lícita la
superación para que cada Isla pugne por su propia grandeza.
Hacemos en consecuencia un llamamiento, desde la responsabilidad de
todos, al esfuerzo por superar las suspicacias, las críticas innecesarias y los
enfrentamientos que nos perjudican, en aras a conseguir el mejor
entendimiento para consolidar la unidad regional.
Gran Canaria, 4 de junio de 1995.
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