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Círculo de
Empresarios de Gran Canaria Declaración
Final
Asamblea General noviembre 2008
Después de dedicar mucho tiempo al diagnóstico
sobre la situación económica en la que nos encontramos y las causas que nos han
llevado a ella no podemos perder ni un minuto más, debemos dedicarnos ya a lo
realmente importante, la toma de decisiones. Canarias forma parte de un mundo globalizado,
pero eso no significa que los problemas
y las soluciones no sean responsabilidad nuestra. En los próximos meses
vamos a ver de forma clara como la recesión económica va a afectar de forma
desigual a las diferentes comunidades autónomas españolas y a los países de las
diferentes áreas geográficas del planeta en función de las actuaciones de los
sectores público y privado. Además de asumir la parte de responsabilidad que
nos corresponde a cada uno, estamos en la obligación de proponer soluciones y
exigir que se ejecuten de forma eficaz. Las administraciones públicas van a tener una
oportunidad histórica para iniciar de manera clara y decidida su modernización.
Nuestra administración pública ha sido
definida de manera rígida, siendo muy difícil, prácticamente imposible, variar
su tamaño para adaptarla a las necesidades de cada momento, convirtiéndose en
un pesado lastre para individuos y empresas que deben sostenerla de forma
global sin que se corrija su ineficiencia en beneficio y garantía de los
servicios básicos que debemos recibir los ciudadanos. La modernización de la
administración pública debe incorporar mecanismos de valoración objetiva de sus
actuaciones que sirvan para corregir, disminuir o aumentar sus estructuras
cuando sea necesario. La descentralización ha causado un incremento del peso de
la Administración que debe ser corregido. Creemos que es un buen momento para abordar los
problemas de inseguridad jurídica que representa la excesiva burocratización a
la que se ve sometida el conjunto de la actividad empresarial con la
consiguiente pérdida de inversiones que, por cierto, ya hemos padecido en los
últimos años. Es necesaria la simplificación de los procedimientos
administrativos y evitar la duplicidad normativa que actúa como una doble
barrera. Es necesario que regulación y seguridad jurídica puedan ir de la mano
para evitar discrecionalidad en la interpretación de la norma que haga la
administración en cada momento a través de sus técnicos o políticos, o incluso
a través del poder judicial. No es posible el desarrollo económico sin un
correcto funcionamiento de la administración de justicia, a la que se le debe
apoyar con los medios necesarios y con una regulación legislativa clara. Los partidos políticos deben reflexionar sobre
el papel institucional que les corresponde y sobre la responsabilidad social
que debe presidir sus actuaciones. Hace más de cincuenta años que no se vive
una situación tan crítica como la presente, el momento exige superar toda clase
de discrepancias políticas para alcanzar consensos sobre una base común que
todos debemos compartir aplicando políticas de Estado. Es una grave
irresponsabilidad, y más en estos momentos, no fomentar políticas de consenso y
utilizar las instituciones públicas o privadas para fines partidistas que nada
tienen que ver con el interés general. El respeto institucional y de las
mayorías que gobiernan cada institución es la mejor garantía para que el
servicio que prestan las administraciones públicas genere ilusión, confianza, y
el clima necesario para recuperar la senda de crecimiento y desarrollo
económico. Las formaciones políticas deben asumir que es
el momento de aplazar aquellos posicionamientos que comprometan o retrasen la
aprobación de presupuestos públicos orientados al aumento de la inversión
pública y a la restricción del gasto corriente. Las administraciones canarias
deben ser un ejemplo de austeridad ajustando sus estructuras a la nueva
realidad sin comprometer la calidad y efectividad de los servicios públicos
esenciales. No es el momento de la búsqueda del voto
mediante herramientas diferenciadoras de marketing, cortoplacistas y vacías de
contenido, ahora toca trabajar pensando en el medio y largo plazo en aquellos
asuntos que de verdad interesan y afectan a los ciudadanos. Los Ayuntamientos, administración más cercana a
los administrados, deben recibir el máximo apoyo y la tutela necesaria para
poder seguir prestando sus servicios. Mediante una política de amplio consenso
se debe retirar las competencias a aquellas corporaciones locales que no sean
capaces de asumir el papel institucional que les corresponde para que los
servicios básicos a los ciudadanos no se vean afectados. Vivimos en un entorno económico de economía de
mercado en el que la función de la libre empresa es ser el pilar del progreso
económico y social, al servicio del bien común y en beneficio de quienes en la
empresa trabajan, de los inversores, de los proveedores, de los clientes y de
los consumidores. En estos momentos es importante reivindicar la imagen del
empresario como creador de riqueza y generador de progreso y las ventajas de un
sistema económico que ha demostrado durante muchas décadas ser el más
eficiente, especialmente frente a otras opciones que jamás aportaron a la
sociedad las cotas de bienestar social que afortunadamente se han consolidado
en nuestro entorno económico. No es posible la libertad de empresa sin una
regulación que la articule, no debemos confundir libertad con anarquía, con
ausencia de regulación. Queremos dejar clara nuestra repulsa por cualquier
comportamiento éticamente reprobable como los llevados a cabo por responsables
de entidades financieras de algunos países. Nuestra forma de entender la figura
del empresario no permite que sea reconocido como tal aquél que no actúe en
todo momento con criterios de responsabilidad social. Confiamos en el sistema financiero español, uno
de los más sólidos del mundo. Bancos y cajas deben hacer un esfuerzo por
mantener y consolidar los proyectos e ilusiones de empresarios y particulares,
colaborando de forma activa en la elaboración de planes de viabilidad
fundamentados en la nueva realidad económica. Consideramos necesario trasladar a la sociedad
la importancia de valores como la ética, el esfuerzo, el mérito, la
responsabilidad, el respeto o la solidaridad, de la misma manera que, en
defensa del bien común, debemos hacer todos un esfuerzo para reforzar la
sociedad civil como garantía de la existencia de un contrapeso que sea capaz de
reconocer y denunciar de forma automática comportamientos tan deplorables como
la corrupción, el absentismo laboral o la falta de responsabilidad social. Vamos a vivir un importantísimo reajuste
económico en el que es necesario que empresas y administraciones públicas
adquieran un tamaño que les permita ser eficientes. Debemos actuar de forma
rápida, anticipándonos a situaciones futuras, podando el árbol de cada uno para
que no tenga más volumen que el que sus raíces puedan aguantar durante el
temporal que estamos viviendo, para ser capaces de salir de forma anticipada y
reforzada del ciclo que vivimos, preparando además nuestros cimientos para
soportar una nueva etapa de crecimiento ordenado que nos permita seguir la
senda de desarrollo económico que iniciamos en los años sesenta y que nos ha
posibilitado incrementar de forma exponencial las prestaciones sociales,
sanitarias y de formación que recibe nuestra población. |
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