Emprendedores

La supervivencia del tejido productivo canario pasa por las empresas familiares

may. 11, 2017

En Canarias, hay un total de 48.344 empresas familiares que son capaces de aportar el 73,1% del valor añadido bruto (9,4 millones de euros) de las islas. Forman el 89,5% del tejido productivo de nuestro archipiélago y generan el 80,6% de los puestos de trabajo. Con estos datos en la mano, no cabe duda de la importancia de estas instituciones más aún tras las épocas de crisis vividas en nuestro país. Por ello, debemos procurar elevar al máximo posible la supervivencia de estas sociedades. 

En España no es fácil sacar adelante una empresa, ya sea desde su creación o manteniendo el sueño heredado de las anteriores generaciones, como en este caso. En el CÍRCULO DE EMPRESARIOS DE GRAN CANARIA contamos con los ejemplos de Domingo Alonso, Lopesan, el Grupo Mur, Astican o Firgas. 

La mayor traba, en la mayoría de ocasiones, es el exceso de impuestos y la poca flexibilidad del mercado español. Todo eso a pesar de que, según el informe de KPMG, el 61% de las empresas familiares había incrementado su plantilla durante 2016. Con esta aportación a la generación de empleo, se antoja necesario apoyarlas y conseguir que sigan progresando. “España necesita una rebaja de impuestos, menores contribuciones a la Seguridad Social y mayor flexibilidad en los acuerdos laborales”, opina Juan José Cano, socio responsable de Mercados y Empresa Familiar de KPMG. Estas condiciones impulsarían drásticamente las “perspectivas de crecimiento” para la economía del país. 

Una opinión similar analizó el Instituto de Empresa Familiar en su último informe donde destacaba la necesidad de superar “las trabas que dificultan actualmente el crecimiento de las empresas”. Para ello, apuestan por “reformas de calado” tanto en la educación, fundamental a la hora de afrontar la entrada al mercado laboral, como en fiscalidad. Además, añade la idea de contar con nuevas medidas fiscales como la rebaja en cotizaciones o la eliminación de tributos. Todos ellos, obstáculos demasiado grandes para el crecimiento empresarial.

No es de extrañar que, con estas dificultades se antoje aún más complicado la supervivencia de las empresas familiares a través de los años. Más cuando ante una situación de necesidad es habitual la entrada de capital ajeno a la familia fundadora en algún momento. Por eso, casos de éxito como Lopesan o Domingo Alonso son poco frecuentes, donde el núcleo familiar ha sido el dirigente por dos y tres generaciones respectivamente. 

La clave en ambos casos han sido las transiciones realizadas. Donde tanto Francisco López como Oliver Alonso han asumiendo responsabilidades poco a poco dentro del organigrama directivo que presiden sus progenitores. “Mi padre siempre mantuvo que el relevo generacional no se puede afrontar de un día para otro”, recalca Óliver Alonso que, actualmente lleva más de 20 años en la empresa tal y como su hermano Claudio. “El vértigo sería quedarse parado y no seguir evolucionando” afirma, por su parte, Francisco López.